Tiene razón Vargas Llosa
"Los latinoamericanos somos soñadores por naturaleza y tenemos problemas para diferenciar el mundo real y la ficción. Es por eso que tenemos tan buenos músicos, poetas, pintores y escritores, y también gobernantes tan horribles y mediocres". Esas son palabras del ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa. Y considero que lleva buena parte de razón en lo que ahí argumenta. Sobre todo en lo de gobernantes de muy escasa calidad. Es clase política lo que, entre muchas otras cosas, nos falta. Gente en la que puedan confiarse las riendas del país, sin miedo a que nos esquilme con sus mentiras y sus saqueos.
A propósito de ello, me parece indignante lo ocurrido en el Congreso durante los últimos días. Pese a tener una serie de importantes leyes por aprobar, hubo que hacer una maniobra legislativa para desentrampar la agenda, pues la bancada Líder no permitía el avance de ésta insistiendo en volver a hacer viable la pena de muerte por medio de la reactivación del indulto presidencial.
Es vergonzoso que haya que acudir a ese tipo de argucias para poder accionar en el Parlamento. Y sorprende aun más cuando nos damos cuenta de que la tendencia del mundo en cuanto a la pena capital es abolicionista, especialmente porque se ha demostrado que no funciona tal y como la gente esperaría que lo hiciera. Entiendo que los crímenes en este país son horrendos y que quienes los cometen merecen castigos tal vez peores que la misma muerte. Pero es estéril, y oportunista, de parte de todos los partidos políticos estar aprobando leyes casuísticas y buscavotos, sólo por quedar bien con un electorado al que pretenden engañar con la receta de siempre, pero al que no proponen nada que verdaderamente logre sugerirnos que al poder llegará un real estadista.
Me pregunto en cuánto nos salió a los contribuyentes ese lapso en que los diputados no pudieron ocuparse de los asuntos que contribuyan a que la inseguridad termine. Pero la impunidad llega precisamente hasta esa clase de personajes. Esa impunidad que no les pide cuentas a quienes, aprovechándose del dinero público, sólo lleva agua a su molino.
Es fundamental que el debate en el Congreso sea serio en todos los temas. Pero en el de seguridad, ello debería de ser aun mejor. La pena capital, nos guste o no, es algo que le incumbe a la población por la angustia que se vive a diario en materia de violencia. Entonces, si iban a tratarla, por lo menos debieron hacerlo con suficiente decoro intelectual. Pero Vargas Losa tiene razón: “La política saca a flote lo peor del ser humano”.
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