Posibilidad de un pacto entre pandillas en Guatemala genera polémica
En el programa A Primera Hora se conoció el punto de vista de analistas de seguridad y del tema jóvenes en conflicto con la ley acerca de un posible pacto entre pandilleros guatemaltecos, posibilidad que según el negociador Raúl Mijango, fue manifestada a él hace aproximadamente un mes por líderes de esos grupos en nuestro país. Las opiniones entre los inivitados fueron encontradas.
En la discusión participaron Marco Antonio Castillo, director ejecutivo del grupo Ceiba; Emilio Goubaud, consultor en prevención de violencia juvenil; dos asesores de la fuerza de tarea contra las extorsiones del Ministerio de Gobernación; la analista Carmen Aida Ibarra del Movimiento Projusticia; y el sacerdote Otto Paz de la congregación terciarios capuchinos amigonianos.
Para Ibarra, un pacto entre pandillas en Guatemala sería ilegal, un mal mensaje, una violación a la Constitución y al ordenamiento vigente en el país. Opinión similar fue la de los dos asesores del Ministerio de Gobernación. Uno de ellos expuso que podría ser viable un pacto entre Mara Salvatrucha y Mara 18, pero no sería lo idóneo, mucho menos si se piensa en la posibilidad de que el pacto se hiciera extensivo con la sociedad. Sólo el hecho de pactar entre las pandillas crearía más impunidad, agregó.
El segundo asesor dijo que el Estado de Guatemala no puede tolerar ese tipo de pactos, aunque fuera sólo entre pandillas. Asimismo, insistió en que se tiene que hacer cumplir la ley, en referencia a los delitos que comenten los pandilleros.
Por otra parte, Castillo dijo que “un potencial pacto entre pandillas requiere de compromisos estables que se respeten, es un camino progresivo”. Además, explicó que se deben tomar otras acciones, porque las tomadas históricamente han fallado. Explicó que los resultados en El Salvador son contundentes, porque se bajó de 14 a entre 4 o 5 los asesinatos atribuidos a los pandilleros.
Goubaud dijo que tiene más de 20 años de trabajar en el tema de pandillas y determinó que la violencia no se combate con violencia. Aseguró que ha hecho varias propuestas para que se tomen acciones diferentes.
En cuanto a lo que los pandilleros salvadoreños pidieron en su país, a cambio de no asesinarse entre sí, que eran mejores condiciones en las cárceles y programas que ayuden a los que están libres en las calles, Ibarra dijo que no puede ser tolerable una demanda de un trato preferencial en la cárceles para pandilleros, porque se estaría atentando contra el principio igualdad. No puede fomentarse un trato preferencial para los pandilleros. Las condiciones en las prisiones tienen que ser mejoradas para todos los privados de libertad, agregó.
En tanto, el sacerdote Otto Paz dijo que para solucionar el problema de las pandillas hay que hacerle frente de manera integral a problemas estructurales y establecer una política de respeto a los derechos humanos de las víctimas y de los victimarios.
Paz dijo que hay que prestar atención a porqué los jóvenes se integran a las pandillas. En muchas ocasiones es porque buscan pertenencia, aseguró. Castillo agregó que las pandillas son sólo la punta del iceberg de una serie de problemas que tiene un país.
Para finalizar Ibarra dijo que el Estado de Guatemala tiene que cuidarse de no enviar mensaje que bajen la esperanza. Asimismo, instó a que el tema debe ser dejado a las instancias sociales que quieran incursionar, el Estado tiene que mantenerse firme en la aplicación de la ley. En tanto los asesores dijeron que deben cumplir con su mandato que es prevenir el delito y perseguirlo.
Por su parte Goubaud recordó que es un derecho dar la oportunidad a cualquier persona a la reinserción. Castillo ve el pacto como una posibilidad de obtener mejores resultados con métodos diferentes.
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