Soñaba ser médico, pero la vida quiso que en lugar de un bisturí usara un gorgorito, que en lugar de bata blanca se vistiera de agente de tránsito, y en lugar de salvar vidas en un quirógrafo, le tomará el pulso y diagnosticara el tránsito de la ciudad capital.
No le dicen doctor, sino señor intendente. Su nombre Amilcar Montejo.